La tumba de la fertilidad
La imagen de la tumba de Victor Noir es mucho más conocida que su habitante. En muchísimas oportunidades hemos visto la foto y –los más afortunados- han podido apreciarla en vivo y en directo, en el cementerio de Père-Lachaise, el más famoso del mundo.

Victor Noir (cuyo verdadero nombre era Yvan Salmon) fue un periodista del períodico republicano La Marseillaise, que en 1870 fue asesinado por Pierre Bonaparte, sobrino de Napoleón III, quien por entonces gobernaba Francia con mano de hierro.
La Marseillaise era dirigido por Pascal Grousset, su orientación era de extrema izquierda y atacaba sin piedad el gobierno de Napoleón III. Pierre Bonaparte, no obstante ser un diputado de izquierda y –por ende- opositor a su propio tío, se consideró ofendido por un artículo del períodico y retó a duelo a su director.
En calidad de padrino, Victor Noir se entrevistó con Pierre y al parecer, la conversación tornó en discusión y de allí pasó a la agresión física. En determinado momento, Noir levantó su bastón y Bonaparte desenfundó y lo liquidó de un tiro. Cuentan las crónicas que Noir iba a contraer matrimonio al día siguiente.
Si bien las autoridades quisieron mantener este hecho con la mayor reserva posible, se calcula que unas 100.000 personas fueron a las exequias del malogrado periodista.

Funeral de Victor Noir – Grabado de la época
Sobre su tumba fue depositada una escultura de Jules Dalou, quien representó al occiso (¡que palabra!) como habría quedado al caer fulminado: con las ropas y el cabello desarreglado, la galera a un costado del cuerpo y… una inocultable erección en su entrepierna.

En algún momento de la historia comenzó a correr el rumor de que las mujeres que tenían problemas para concebir, debían frotar el miembro de Victor Noir (el de bronce, obviamente) para poder quedar embarazadas (obviamente después debían hacer algunas cosas más). A partir de entonces, una interminable sujeción de manos, labios, lenguas y vaya a saber que otros sectores de la anatomía femenina, fueron desfilando no solo por la entrepierna del periodista, sino también por su boca y su nariz (servicio completo, que le dicen), hasta lograr una decoloración que más de uno quisiera.

Una demostración práctica
Durante varios años, el monumento mortuorio estuvo cercado para evitar actos reñidos con la moral y las buenas costumbres, pero con el tiempo las autoridades se dieron cuenta de era inútil e incluso peligroso, ya que algunas personas sufrieron heridas al intentar sortear la valla para cumplir con el rito que les daría fertilidad.

En la actualidad, la tumba de Victor Noir es una de las más visitadas del cementerio Père-Lachaise.
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